Me condenaron a veinte años de hastío
por intentar cambiar el sistema desde dentro.
Ahora vengo a desquitarme,
primero conquistaremos Manhattan,
después conquistaremos Berlín.
Me guía una señal en los cielos,
me guía una marca de mi piel,
me guía la belleza en nuestras armas,
primero conquistaremos Manhattan,
después conquistaremos Berlín.
Quisiera estar siempre contigo.
Me gusta tu cuerpo, tu espíritu y tu ropa,
pero ¿ves esa fila que avanza en la estación?
Te dije, ya te dije,
que yo, ay que yo era uno de ellos.
Me amaste como perdedor
y te preocupa que pueda vencer.
Sabes cómo detenerme
y no me sabes tú comprender.
¿Cuántas veces recé para yo volver a empezar?
Pimero conquistaremos Manhattan,
después conquistaremos Berlín.
Recuerda que yo vivía para la música,
recuerda que de mí te mantenías.
Hoy es el día del padre y estamos heridos,
después conquistaremos Berlín.
Quisiera estar siempre contigo.
Me gusta tu cuerpo, tu espíritu y tu ropa,
pero ¿ves esa fila que avanza en la estación?
Te dije, ya te dije,
que yo, ay que yo era uno de ellos.
Manhattan – Morente/Lagartija Nick - Omega
Ahora con nombre propio y con foto oficial. Por cierto, como es usual, es viernes por la noche, escucho a Enrique Morente y tomo vodka. Mi gato Fede duerme a mi lado y protege mi sombra.
Es tiempo de cambios, por ejemplo de trabajo y de dirección. Este verano no he trabajado. Dentro de pocos días tendré que decidir si regreso a la rutina o empiezo a vivir mi vida con sentido. Hace tiempo me quiero ir de este puto país. Estoy harto de sentirme cercado, de vivir bien entre rejas, de cumplir deberes y de sufrir obligaciones en la casa y en el trabajo, de entender a otros y de que nadie me entienda. De sentir al tiempo como un lento y asfixiante verdugo.
Hoy me rebelo y doy pasos que no tienen vuelta. Dejo el trabajo y cambio de pasaporte. Libero al reflejo que veo diariamente cuando me afeito y me limpio la cara de desear ser de otro. Encuentro mi razón caminando hacia al sur, fiel, atrasado, sí, al destino que hoy elijo.
Saco chispas de las pocas palabras que me quedan, y de las mismas nace el fuego que me guía ahora que estoy casi apunto de salir del tunel de mis viejas contradicciones, de decisiones equivocadas y de caminos sin salida.
Necesito pocas cosas para emprender el viaje, quizá el blues y el flamenco de mis artistas queridos, mis guitarras, algunos libros, mis cuchillos, el wok y un par de ollas y dejar atrás algunos recuerdos que ya me aportan nada.
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