Friday, January 4, 2013

Aunque coincido con la visón global de su proyecto político, me parece importante comentar ciertas ideas.

El proceso neoliberalista que se desarrolla en Costa Rica (CR) desde los años ochenta es parte de un proceso global de la destrucción del estado de bienestar, que comenzó a implementarse con la presidencia de Reagan. El sueño republicano principal ha sido revertir todas las políticas económicas y sociales de Roosevelt en beneficio de un capitalismo sin regulaciones, el cual nos ha sumido en la crisis global de nuestros días.

Si entendemos que un hubo un progreso social importante en CR desde los años cuarenta a los ochenta, deberíamos preguntarnos si también somos cómplices en el desmantelamiento del modelo que se implementó después de la revolución del 48.  ¿Por que a pesar de tener un país que funcionó relativamente bien en términos de acceso a servicios de agua, electricidad, telefonía, salud y educación, donde la esperanza de una vida mejor era posible, ha sido relativamente fácil desarmarlo? Si bien los ricos criollos y sus aliados políticos han sido los principales incitadores y los más beneficiados en la desarticulación de nuestras instituciones, también debemos analizar la actitud de much@s tic@s de que "m'importa a mi" lo que otros hagan, l@s cuales han apoyado tácitamente y explícitamente dichas políticas. Hago la pregunta porque considero que todos somos actores sociales con diversos grados de poder, lo sepamos o no, y que es precisamente ahí con esa consciencia donde podemos empezar a resistir y a buscar el cambio. Por ejemplo, a pesar de que la votación del TLC tuvo muchas irregularidades, el voto en contra de la implementación del TLC debería haber ganado de manera arrolladora ya que va en contra de los intereses de tod@s l@s tic@s, como lo estamos viendo.

Ojo, no hay que olvidar que Juan Pablo II era un anti-comunista, aliado de Reagan y Thatcher en la guerra fría, y su visión era más la de un capitalismo con rostro humano, si acaso es esto posible, que la de una sociedad con equidad y que sus palabras son a lo más huecas y que fue el responsable de destruir las iniciativas de la teología de liberación en América Latina

Debemos analizar los procesos que se están dando en los países del ALBA cuidadosamente. Dos razones.

Primera, el modelo de un país nunca se puede importar a otro país porque no responde a su realidad nacional, como ya había sido apuntado y que siempre vale la pena recordar para que nadie se confunda y crea que elevamos como paradigma al sistema político de otro país. A lo más, los aciertos y los errores de otros sirven de ejemplo de iniciativas exitosas y fallidas. Por ejemplo, la iniciativa de la creación de un ingreso básico garantizado para todos los brasileños de Lula suena muy interesante para nuestro país.

Segunda, el discurso ideológico, digamos de Chavez y de los hermanos Castro, corresponde a una visión anticuada y carece de las herramientas necesarias para el análisis de la realidad actual y que por lo tanto no nos sirve como brújula. Esta visión, de la década de los sesenta y setenta, es una herencia estalinista, cuyas raíces en nuestro pensamiento no han sido exploradas totalmente, y que a pesar de sus "buenas intenciones", explica mucho de los logros sociales y de los excesos represivos, en Venezuela y en Cuba, sobre todo. El mayor acto de lealtad de un aliado es el de no quedarse callado cuando uno se equivoca, por eso, la crítica siempre debe ser rigurosa porque solamente así podemos aprender el uno del otro. 

En nuestro tiempo la ideología dominante nos engaña sutilmente, y crece como un hongo dentro de nosotros sin que nos demos cuenta, como diría Roque Dalton (RD), y está lista a traicionar lo mejor de nuestros ideales en cualquier momento y lugar, a pesar de que creamos ser consecuentes. Mejor ejemplo en cuanto a lo que me refiero que el de Daniel Ortega y el FSLN, creo que no hay. Por eso hay que siempre recordar lo que decia RD:

"Estoy siempre confuso entre los desnudos
que se jactan de cumplir fielmente con sus pasos."

La producción de una sociedad, con equidad y sin corrupción, donde el ser humano este primero antes que el capital, donde haya plena igualdad para las mujeres, los negros, los indígenas, y los homosexuales, sin que lo anterior sea una lista exhaustiva, requiere un cambio ético-cultural radical. La pregunta, la de siempre, es qué hacer para lograr dicho objetivo. Sugiero humildemente que comencemos por  examinar nuestros actos diarios y juzgar severamente si corresponden con nuestros ideales y los corregimos todas las veces que sea necesario. Solamente así partiendo de nuestro esfuerzo individual cotidiano, nos preparamos para el cambio colectivo.

Suena bien decir que "la empresa privada asuma sus obligaciones y un compromiso real con el progreso social." Sin embargo, el principal objetivo de la empresa privada, como ahora se entiende, no es el progreso social, es el de la generación de plusvalía, por lo tanto, se impone inventar colectivamente otra concepción de la empresa privada más acorde con nuestros tiempos y circunstancias. 

Quizá nuestra tarea sea exigir un cambio radical, con una actitud como la de Gandhi que hizo posible que India expulsara a los ingleses, es decir, sin compromiso alguno que no sea otro que el que nos lleve a una sociedad justa.

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